Con tres días y medio libres, decidimos viajar hacia el País Vasco porque el año pasado estuvimos en San Sebastián y recorriendo Guipúzcoa y nos enamoró: sus paisajes, sus pinchos, su tiempo, sus pueblecitos… Esta vez elegimos la provincia de Vizcaya y la primera parada sería la capital: Bilbao. Las primeras horas las dedicaríamos a recorrer la zona de la ría de Bilbao.

Lo que más nos ha llamado la atención de Bilbao es que nada tiene que ver con San Sebastián, ni con otras ciudades españolas… Nuestra impresión era más bien de estar en alguna ciudad del norte de Europa. Y es que hacia las diez de la noche no se ve casi ni un alma por la calle.

Alrededor de la ría de Bilbao

DÍA 1

Llegamos a Bilbao sobre las 7 de la tarde. Lo primero que hicimos fue ir al hotel a registrarnos. Una vez más cogimos un NH. En este caso fue el NH Villa de Bilbao, de cuatro estrellas y muy próximo al Guggeheim y al ladito del Euskalduna (Palacio de Congresos y de la Música de Bilbao), pues encontramos una oferta de 60 € la noche con desayuno incluido. El hotel, una maravilla y el desayuno-buffet, mejor aún.

Como aún era tempranito tras registrarnos, decidimos dar un paseo por la ciudad, para ir conociéndola. Nada más salir, nos dirigimos a la Catedral del Fútbol: San Mamés. En el camino, nos tropezamos con lo que llama «Fosteritos», que son las entradas al Metro de Bilbao, que se llaman así porque son un diseño de Norman Foster. Son bastante peculiares.

A menos de cinco minutos del hotel, está San Mamés. Como la llaman la catedral, nos esperábamos algo más grandioso. Vimos el estadio por fuera, hicimos alguna fotillo y seguimos caminando hacia el Euskalduna.

Fosteritos
Fosteritos

Luego seguimos caminando junto a la ría para dirigirnos hacia el Guggenheim de Bilbao. Antes de llegar al museo, nos topamos con el puente de Deusto y al otro lado, está la Universidad de Deusto.

Seguimos andando y ya por fin llegamos al famoso museo Guggenheim. La verdad es que por fuera es impresionante. Y como ya estaba atardeciendo, las fotos quedaron preciosas. Es un edificio muy vanguardista, diseño del arquitecto estadounidense Frank O. Gehry.

Puppy
Puppy

Es un museo de arte contemporáneo. Nosotros no entramos porque no nos gusta mucho que digamos este tipo de arte y gente que conocemos que ha estado nos comentaron que merecía más la pena el exterior que el interior. Tras dar la vuelta al edificio y ver al famoso Puppy, un perro de flores que estaba destinado a proteger el Guggenheim, seguimos con la ruta. Dicen las malas lenguas que el Guggenheim es la caseta del perro Puppy.

Cenando de pintxos en Bilbao

De ahí decidimos ya poner rumbo hacia nuestra cena. En el hotel nos habían recomendado que para cenar de pinchos, la mejor zona, siendo un día entre semana era los alrededores de la calle Licenciado Pozas.

Cuando llegamos eran ya las diez de la noche y había poquita gente pululando por esa zona. Después de echar un vistazo, decidimos entrar en un bar, con tal mala suerte que nada más entrar nos dijeron que ya iban a cerrar y ya no quedaban apenas pinchos.

Así que nos fuimos a otro que estaba al lado en el que tampoco quedaban muchos pinchos pero al menos no nos dijeron que iban a cerrar. Era El Huevo Berria. Nos tomamos dos cervezas y 12 pinchos que nos costaron unos 23 euros. Como decía, pasadas las diez de la noche, en Bilbao apenas había gente por la calle, por lo que decidimos irnos a dormir para madrugar al día siguiente para seguir viendo la ciudad.

Pintxos
Pintxos

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