Tras dejar atrás San Juan de Gaztelugatxe, pusimos rumbo hacia Bermeo, un pueblecito con sabor marinero. Es quizá, junto con Portugalete, el municipio que más nos gustó de esta zona el País Vasco que visitamos. Aparcamos un poco retirado del centro porque está complicado el aparcamiento. Tras dejar atrás la oficina de turismo donde conseguimos un plano de la localidad, iniciamos el paseo por Bermeo.

Qué ver en Bermeo

Lo más bonito de este pueblo es el llamado Puerto Viejo, que se encuentra rodeado de antiguos edificios de colores y con balconadas, a las que antiguamente salían las mujeres de los pescadores cuando oían que los barcos llegaban al puerto. Otra cosa destacable son la cantidad de barcos pesqueros y botes amarrados en el puerto que hacen de esta parte de la ciudad una auténtica postal.

Para adentrarse en el casco viejo es preciso subir cierta cantidad de escaleras empinadas conocidas como escaleras del puerto o escaleras de Santa Clara. Varios son los edificios religiosos destacables a visitar: la iglesia de San Francisco con un bonito claustro que se ve desde fuera y un convento que es el más antiguo de Vizcaya, la iglesia de Santa Eufemia y la Iglesia de Santa María, del siglo XIX y que está enfrente del edificio del Ayuntamiento, que también merece la pena ver.

Luego también otros edificios que hay que visitar como la torre Ercilla, que data del siglo XIV y que alberga el museo del Pescador. Nosotros no pudimos entrar porque cierra a la 1.30 horas y vuelve a abrir a las 16.30 horas y justo nosotros estuvimos entre esas horas en Bermeo.

 torre Ercilla
Torre Ercilla

En la Edad Media, en el siglo XIV, Bermeo estuvo rodeada de una muralla. De entonces quedan algunos restos como es la puerta de San Juan, el único acceso que queda en pie y que está en el casco viejo.

Tras el paseo por Bermeo, pusimos rumbo hacia Gernika.

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