Era nuestro cuarto día en Estambul y tocaba conocer la zona de Beyazit, el acueducto de Valens, San Salvador de Chora y ver el atardecer desde Eyüp. Además, tenía ganas de entrar en alguna mezquita a la hora de la oración y ¿qué mejor día que un viernes?

DÍA 4: Viernes

Este era un día muy especial en Estambul, porque era viernes, el día santo para los musulmanes, como lo puede ser el domingo para los católicos, o el sábado para los judíos. Y como en Turquía está permitida la entrada a los ‘infieles’, al contrario de lo que ocurre en Marruecos, iríamos a una mezquita en el momento de la oración.

Beyazit y Fatih

Para llegar hasta Beyazit cogimos el tranvía hasta la zona. Este barrio está muy próximo al Gran Bazar. Aquí se ubica la Universidad de Estambul y la torre de Beyazit, a la cual no se puede subir. ¡Qué lástima! Seguro que las vistas desde ahí arriba están muy bien. Junto a la universidad hay una mezquita, una de las más antiguas de la ciudad. También en la zona se encuentra el Museo de la Caligrafía (pero nosotros no entramos en él) en el que todas las explicaciones están en turco.

Desde ahí cogimos un autobús hasta el acueducto de Valens, una construcción romana que comenzó a construirse en época de Constantino el Grande, pero que no fue acabada hasta el emperador Valens y que une los barrios de Fatih y Suleymaniye. Estando junto a este acueducto, por un momento, tienes la sensación de que te has trasladado a Segovia. Aunque por razones urbanísticas, se eliminó un tramo del acueducto en 1912, aún se conservan 800 metros.

Acueducto de Valens
Acueducto de Valens

Dado que estábamos junto al barrio de Fatih, seguimos andando hasta la mezquita principal del barrio: Fatih Mehmet. Fue construida en el siglo XV por un griego convertido al islam. El santuario comprende una serie de edificios anexos como escuelas coránicas, baños, biblioteca… En el jardín hay algunas tumbas, entre ellas la que llaman del Conquistador. Llegamos justo a la hora de la oración del mediodía, así que decidimos pasar para presenciar tal momento.

En las mezquitas, hombres y mujeres no comparten espacio. Es importante que te ajustes a sus normas si quieres estar en ese momento en la mezquita. Si eres mujer, más que nunca se impone que lleves un pañuelo que te cubra la cabeza y los hombros. Al entrar, mi pareja y yo tuvimos que separarnos. Yo seguí al resto de mujeres y niños por unas escaleras hasta una primera planta desde la que se podía contemplar el rito de la oración, pero sin ser observadas por los hombres.

Me senté en el suelo como el resto de mujeres y me dispuse a mirar discretamente. El imán se puso a recitar algo y todos escuchaban extasiados. Evidentemente no entendía ni papa de lo que decía, pero aún así fue un momento sobrecogedor. Tras pasar un rato escuchando sin entender, decidí que ya había experimentado el momento de la oración, por lo que ya era hora de que prosiguiéramos con las visitas.

En la Mezquita de Fatih
En la Mezquita de Fatih

Como ya era la hora de comer, nos pusimos a buscar sitio, pero como era la hora de la oración, en aquel barrio estaba todo paralizado. Decidimos empezar a andar en dirección a Beyazit. Poco antes de llegar, paramos en un restaurante, cuyo nombre y dirección no recuerdo, pero que estaba bastante lleno de turcos, por lo que pensamos que no debería estar mal.

San Salvador de Chora

De allí, pusimos rumbo a San Salvador de Chora. Se trata de una antigua iglesia, ahora reconvertida en museo como Santa Sofía. La entrada es de pago y ronda los cinco euros.

San Salvador de Chora está bastante retirado del centro (tan solo se puede llegar en autobús o en taxi), por lo que si no dispones de mucho tiempo en Estambul, puedes prescindir de esta visita, salvo que seas un apasionado del arte bizantino porque es uno de los mejores exponentes de este arte.

Primero fue iglesia, después lo transformaron en mezquita, y finalmente se reconvirtió en museo. Para mí, es una joya que merece mucho su visita. Tiene unos bonitos mosaicos que cuando se reconvirtió en mezquita fueron recubiertos de cal.

San Salvador de Chora
San Salvador de Chora

Atardecer en Eyüp

Nuestra siguiente parada fue Eyüp, que queda también más retirado aún del centro que San Salvador de Chora. La manera de llegar es con autobús, taxi, en dolmus y también en barco desde Karaköy.

Nosotros cogimos un dolmus, que es una especie de taxi-autobús. Suelen ser minibuses o furgonetas con ocho asientos que hace un trayecto más o menos fijo y viajas con otras personas. En la parte delantera pone el itinerario que suele seguir. Luego el precio varía en función del recorrido que hagas. Es un medio de transporte que usan mucho los turcos.

El dolmus iba lleno de turcos que no sabían ni inglés ni español… ¡Menos mal que el conductor entendió que queríamos llegar a Eyüp! Al llegar a la zona, nos avisó para que nos bajáramos.

Aquí se encuentra la Mezquita de Eyüp. Es un lugar santo consagrado a un discípulo del Profeta. Fue la primera mezquita que se construyó después de la conquista otomana. Es de mármol, tiene azulejos de Iznik y se levanta en medio de un cementerio donde se enterraban a los dignatarios de la ciudad y personas importantes.

Las tumbas de mujeres están coronadas con una flor, mientras que las de los hombres llevan turbante. La tumba de Eyüp se distingue de las demás porque está entre rejas.

Mezquita de Eyüp
Mezquita de Eyüp

Por lo que vimos, esta mezquita es un lugar de peregrinaje para los turcos. Aquel día había muchas familias con niños que iban vestidos como si fueran principitos. Luego nos enteramos que estaban así vestidos e iban allí a celebrar su circuncisión. Antiguamente se realizaba la circuncisión cuando los niños tenían entre 10-12 años. Ahora se la practican al nacer y con esa edad se hace la fiesta.

A los pies de la mezquita está el teleférico para subir hasta la colina de Eyüp, donde se encuentra el famoso Café Pierre Loti, que lleva el nombre de un escritor que acudía hasta ahí cuando vivía en Estambul. Desde la terraza de este Café se ven uno de los atardeceres más bonitos que he visto nunca. Mientras que esperábamos a que se fuera poniendo el sol, nos tomamos un café turco, un té de manzana y un tiramisú (por cierto, de los más ricos que he probado en la vida).

No recuerdo cuánto nos costó, pero para lo que es habitual en Estambul, es algo carillo… Pero merece mucho la pena pagar esas liras turcas de más con tal de ver atardecer desde ahí, desde donde tienes una panorámica de la ciudad y del Cuerno del Oro inolvidable.

Desde el Café Pierre Loti
Desde el Café Pierre Loti

Tras anochecer, cogimos un autobús, el 99, para regresar a Sultanhamet. Antes de ir a cenar, fuimos a ver el espectáculo de luces y sonido que se hace en la explanada de Sultanhamet delante de la Mezquita Azul. Es gratuito y se hace todas las noches, aunque cada noche en un idioma. Creo que el viernes se hacía en español cuando estuvimos nosotros. Cuenta la historia de la construcción de la mezquita y algunas leyendas de Estambul.

Para cenar, fuimos al Restaurante Medusa, que está junto a las Cisternas. Era una recomendación de aquel foro de Turquía que os comenté en el primer post. Es también algo carillo, pero menos que el Seven Hills, pero la comida merece la pena.

Todos los posts de Estambul

DÍA 1: Llegada a Estambul y algunas consideraciones

DÍA 2: Visita de Sultanameht y Gran Bazar

DÍA 3: Recorriendo el Bósforo

DÍA 4: Palacio Topkapi y un baño en un hamman

DÍA 5: Barrio de Fatih, San Salvador de Chora y atardecer desde Eyüp

DÍA 6: Paseo por Istikal Caddesi y Ortaköy

DÍA 7: Vuelta a Ortaköy y visita de la zona asiática

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