Si buscas una escapada con paisajes de postal y casas blancas con entramados de colores, tienes que viajar al País Vasco francés, una de las regiones más bonitas del sur de Francia. Es el destino perfecto para una escapada de tres días en familia. Y en este post, te voy a contar qué ver en el País Vasco francés para que organices tu escapada.
Nuestra ruta por el País Vasco francés en dos días y medio
Aunque conocíamos algunos lugares del País Vasco francés de otros viajes anteriores, aprovechamos el puente del Pilar para regresar y seguir descubriendo sitios nuevos.
Esta fue nuestra ruta en esta ocasión:
| Día | Lugares que visitamos |
|---|---|
| Día 1 | Bayonne, Ciboure y Saint-Jean-de-Luz |
| Día 2 | Tren de La Rhune, Sare, Ainhoa, Espelette y Ascain |
| Día 3 | Saint-Jean-Pied-de-Port y regreso a Madrid |
Nuestra recomendación es dedicar una jornada a la costa, otra a los pueblos del interior y reservar la última para visitar Saint-Jean-Pied-de-Port, especialmente si, como nosotros, regresas a Madrid por carretera.
Día 1. Bayonne, Ciboure y Saint-Jean-de-Luz
Bayonne
Nuestra primera parada fue Bayonne (o Bayona en español), una de las ciudades más importantes del País Vasco francés y de las más bonitas.
Situada en la confluencia de los ríos Nive y Adour, Bayonne tiene un precioso casco histórico con casas tradicionales de entramados de madera, calles comerciales y numerosos edificios históricos.
Una de las visitas imprescindibles es la catedral de Sainte-Marie, templo gótico que forma parte del conjunto de monumentos de los Caminos de Santiago de Compostela en Francia declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO. Junto a la catedral se encuentra su claustro, uno de los más grandes de Francia, que también merece la pena visitar.

En Bayonne, lo más recomendable es perderse por las calles del centro histórico, y en especial, recorrer la Rue d’Espagne, una de las principales calles comerciales, y la Rue Port-Neuf, conocida por sus chocolaterías. Y es que Bayonne tiene una larga tradición chocolatera que se remonta al siglo XVII. Si eres fan del chocolate, compra alguna especialidad local.
También visitamos Les Halles, el mercado cubierto situado junto al río, y el barrio de Petit Bayonne, donde se encuentran la iglesia de Saint-André y el Château-Neuf. Otro de los monumentos destacados es el Château-Vieux, una fortaleza medieval que recuerda la importancia estratégica que tuvo Bayonne a lo largo de su historia. Y si dispones de algo más de tiempo, visita el Museo del Chocolate, que está a las afueras de la ciudad. Pero eso sí, reserva antes tu visita. Nosotros no lo hicimos y no pudimos visitarlo.
Ciboure
Después de visitar Bayonne nos dirigimos a Ciboure, una pequeña localidad marinera frente a Saint-Jean-de-Luz, al otro lado del puerto. Aunque suele quedar eclipsada por su famosa vecina, merece la pena dedicarle un paseo.

Su centro histórico conserva bonitas casas tradicionales vascas y algunos edificios de interés, como la casa natal del compositor francés Maurice Raval, creador del famoso ‘Bolero de Ravel’. La casa se encuentra junto al puerto. Y desde el puerto de Ciboure, tendrás vistas bonitas de Saint-Jean-de-Luz. También merece la pena acercarse a la iglesia de Saint-Vincent, y callejear.
Saint-Jean-de-Luz
Andando desde Ciboure se puede llegar a Saint-Jean-de-Luz, una de los pueblecitos más bonitos de la costa vasca francesa. Una de las calles que no te puedes perder es la Rue Gambetta, una animada vía comercial perfecta para pasear, o acercarse a la Grande Plage, una bonita playa.

También merece la pena visitar la iglesia de Saint-Jean-Baptiste, donde en 1660 se celebró la boda del rey Luis XIV de Francia con María Teresa de Austria.
Día 2. Tren de La Rhune y pueblos del interior
La segunda jornada la dedicamos a descubrir varios pueblos tradicionales del interior y a subir al histórico tren de La Rhune.
Tren de La Rhune
El Tren de La Rhune es un tren cremallera centenario, con vagones de madera, que en 35 minutos asciende lentamente por la montañna hasta la cima de La Rhune, situada a 905 metros de altitud. La estación de partida está en Col de Saint-Ignace, cerca de Sare,.
Durante el trayecto, se van viendo paisajes muy bonitos, y aunque el tiempo no acompañe, ya solo el viaje merece la pena. Si el día está despejado, en la cima, se pueden contemplar unas vistas espectaculares de la costa vasca, el océano Atlántico y los Pirineos. Luego arriba, hay hora y 20 minutos para pasear, disfrutar de las vistas o tomar algo.
Sare
Después del tren visitamos Sare, un pequeño pueblo incluido en la asociación de los pueblos más bonitos de Francia. La plaza principal, con el frontón de pelota vasca y la iglesia de Saint-Martin, es uno de sus rincones más representativos.

En los alrededores están las cuevas de Sare, unas cuevas que se pueden visitar, aunque nosotros no tuvimos tiempo.
Ainhoa
Seguimos la ruta hasta Ainhoa, otro de los pueblos que forman parte de la asociación de los pueblos más bonitos de Francia. Su principal atractivo es la calle que atraviesa el pueblo, flanqueada por preciosas casas tradicionales con fachadas blancas y entramados de madera rojos y verdes.
También merece la pena visitar su iglesia y el cementerio que la rodea, donde se pueden contemplar las características estelas discoidales vascas.
Espelette
Uno de los lugares que más tenía ganas de visitar era Espelette, famoso por sus pimientos rojos, que se cultivan en la zona y se utilizan como condimento en numerosos platos.

El pimiento de Espelette cuenta con denominación de origen protegida y es uno de los productos gastronómicos más característicos del País Vasco francés.
Durante la temporada de secado es habitual encontrar las fachadas de las casas decoradas con ristras de pimientos rojos, creando una de las estampas más fotografiadas de la región.
Ascain
Nuestra última parada del día fue en Ascain, otro pueblito pequeño, pero con mucho encanto. Su centro histórico gira en torno a la plaza principal, donde se encuentran la iglesia de Notre-Dame-de-l’Assomption y el frontón de pelota vasca. Además de visitar la plaza y callejear, nos acercamos hasta el llamado Puente Romano, que en realidad es del medievo.
Durante la visita coincidimos con la celebración de Pastore Lore, una gran fiesta tradicional de la transhumancia y el pastoreo del País Vasco francés. En la plaza principal, había un mercado de artesanos y productos locales.
Día 3. Saint-Jean-Pied-de-Port
La última parada antes de poner rumbo de vuelta a Madrid fue en Saint-Jean-Pied-de-Port, uno de los pueblos más bonitos del País Vasco francés. Es una bonita villa medieval, conocida por ser uno de los puntos de partida del Camino de Santiago Francés.
Uno de los lugares a visitar es la Rue de la Citadelle, una calle empinada que atraviesa el centro histórico, con casas tradicionales. También se pueden ver las antiguas puertas medievales y parte de la muralla.

Otro de los lugares destacados es la Porte Saint-Jacques, una de las antiguas puertas de entrada a la villa, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO como parte de los Caminos de Santiago de Compostela en Francia.
En la parte alta se encuentra la ciudadela, una fortificación ahora reconvertida en instituto y que no se puede visitar, pero desde el exterior hay bonitas vistas de la ciudad.
Qué más ver en el País Vasco francés si tienes más días
Como era nuestra segunda vez en la zona, hubo sitios que no visitamos en esta ocasión, pero si dispones de más tiempo, puedes ampliar la ruta con otros lugares que también merecen la pena.

Biarritz
Biarritz es una de las ciudades más famosas de la costa vasca francesa, conocida por sus elegantes edificios y sus playas. Fue uno de los destinos de veraneo favoritos de la aristocracia europea. Entre sus principales atractivos destacan la Grande Plage, el Rocher de la Vierge, el puerto de los pescadores y el faro.
Hendaya y el castillo de Abbadia
Hendaya es una localidad costera situada junto a la frontera española. Tiene una extensa playa. Muy cerca se encuentra el Castillo de Abbadia, una construcción neogótica del siglo XIX situada en un precioso entorno natural.
Bidart y Guéthary
Entre Biarritz y Saint-Jean-de-Luz se encuentran estos dos pequeños pueblos costeros, que no pudimos visitar ni en el primer viaje por la zona, ni en este segundo por falta de tiempo. Bidart destaca por su centro tradicional y sus miradores sobre el Atlántico, mientras que Guéthary conserva el encanto de un antiguo pueblo pesquero.
Otros lugares
Si tienes más tiempo, también puedes visitar Cambo-les-Bains, conocida por sus termas y por Villa Arnaga; La Bastide-Clairence, otro de los pueblos más bonitos de Francia; o Saint-Étienne-de-Baïgorry, una localidad rodeada de montañas y paisajes verdes.
Dónde alojarse en el País Vasco francés
Para nuestra escapada decidimos alojarnos en Ciboure, una localidad situada junto a Saint-Jean-de-Luz, porque encontramos buen precio del hotel. Además, nos pareció una ubicación práctica tanto para visitar la zona costera, como la parte interior.

Nosotros nos alojamos en el Ibis Budget Ciboure Saint-Jean-de-Luz. Incluye aparcamiento de manera gratuita.
Pero si prefieres un alojamiento rural, mejor alójate en Sare o Ainhora… O si prefieres hacerlo en una ciudad más grande y con más servicios, opta por Bayona.
Si estás organizando una escapada similar, estas son las zonas que te recomendamos
Cómo llegar al País Vasco francés
Esta zona, conocida como también Iparralde, se encuentra pegando a la frontera española, junto a Guipúzcoa y Navarra, y forma parte del departamento francés de Pirineos Atlánticos, en la región de Nueva Aquitania.
Está formado por tres territorios históricos: Labort, Baja Navarra y Sola. Es una región que combina localidades costeras, pueblos tradicionales del interior y paisajes montañosos de los Pirineos.
- En coche
Nosotros fuimos en nuestro coche desde Madrid. Desde Madrid hasta Saint-Jean-de-Luz hay aproximadamente 500 kilómetros, por lo que el trayecto suele durar unas cinco horas y media o seis horas, dependiendo del tráfico y las paradas.
- En tren
También es posible llegar en tren hasta Hendaya y continuar desde allí hacia Saint-Jean-de-Luz, Biarritz o Bayona.

- En avión
Otra opción es volar al aeropuerto de San Sebastián, situado en Hondarribia (Fuenterrabía), y allí alquilar un coche para recorrer el País Vasco francés, o bien volar a Pamplona y desplazarse en coche desde allí, pero está algo más lejos. También puedes volar directamente al País Vasco francés, al aeropuerto de Biarritz-Pays Basque.
Una vez en Francia, las distancias entre los principales pueblos son relativamente cortas, por lo que resulta sencillo organizar diferentes excursiones desde un mismo alojamiento.
Consejos para organizar una escapada al País Vasco francés
- Dedica tres o cuatro días a la zona: Es tiempo suficiente para conocer sus pueblos más bonitos.
- Recorre la zona en coche porque es la manera más cómoda de desplazarte entre localidades pequeñas.
- Reserva con antelación el tren de La Rhune, sobre todo si viajas en temporada alta o fin de semana.
- Ten en cuenta los horarios de los restaurantes. En Francia se suele comer y cenar antes que en España, especialmente en los pueblos pequeños.
- Prueba la gastronomía local. No te vayas sin probar el gâteau basque, el chocolate de Bayona, los macarons de Saint-Jean-de-Luz o el pimiento de Espelette.
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