Cuando la primavera se aproxima, en Madrid es posible ver cómo están los almendros en flor. No hay que irse muy lejos porque donde se pueden ver es un parque que está en la capital. En concreto, en la Quinta de los Molinos, cada año entre finales de febrero y mediados de marzo aproximadamente (aunque depende de cómo haya sido el invierno), se puede ver el parque con sus característicos almendros floridos.

No es uno de los parques más visitados por los turistas porque queda retirado de la zona centro de Madrid, la más turística, pero no hay excusas para no acercarse hasta la Quinta de los Molinos porque hay línea directa de metro que deja en la puerta del parque, por lo que resulta muy fácil y rápido llegar.

En concreto está en el distrito de San Blas, en el número 527 de la calle Alcalá. Si vas en metro, la parada es la de Suances, en la línea 5 (verde). Y si vas en coche, se puede aparcar gratuitamente en la misma calle Alcalá o calles aledañas porque no hay parquímetros.

La Quinta de los Molinos

A finales del invierno, antes de que se dé inicio de manera oficial la primavera, el parque de la Quinta de los Molinos se encuentra en su máximo esplendor. Es un lugar muy, muy fotogénico en ese momento, cuando las florecitas blancas y rosadas aparecen en los almendros.

Puede que no sea comparable a la floración de los cerezos en el Jerte o al hanami en Japón, pero es un gran plan igualmente si estás en la capital en el momento en que los almendros florecen porque está realmente bonito. De hecho, en esas fechas, mucha gente es la que acude a verlo. Es todo un espectáculo.

Si vas fuera de la floración, es un parque más, muy grande, pero que no tiene nada llamativo, aunque cada verano acoge muchas actividades de Los Veranos de la Villa. En cambio, cuando han florecido los almendros, se convierte en un parque impresionante. Parece increíble que un sitio así esté tan cerca de la estresante ciudad.

Sobre la fecha adecuada para encontrarse con los almendros llenos de flores, como decía, cada año es distinto. Nosotros este año aún no hemos ido, pero investigando por internet, hemos visto que está a puntito, aunque todavía no está en su máximo apogeo.

El año pasado (de hecho, las fotos corresponden a 2016), fuimos hacia la tercera semana de febrero, pero en la Quinta, los almendros aún no habían florecido los almendros. Y fuimos tres semanas después, y aunque quedaban muchos árboles con sus flores, ya había muchas hojitas en el suelo. Lo ideal habría sido ir una semana antes.

Aunque no es un parque tenga algo especial para los más pequeños de la casa porque no encontrarán columpios ni toboganes, es igualmente un plan estupendo si viajas con niños porque podrán corretear a su aire. Además, una buena idea ahora que se acerca el buen tiempo y comienza a hacer menos frío es ir allí a hacer un picnic.

Si vas con bebés, no habrá problemas para recorrer el parque tranquilamente con un carrito porque tiene caminos de tierra y alguno también pavimentado para poder pasear sin dificultades.

La Quinta de los Molinos está catalogado como»parque histórico». Y como decía, es un parque muy grande, pues tiene unas 25 hectáreas.  Tiene cinco puertas de acceso: en la calle Alcalá, calle Juan Ignacio Luca de Tena, avenida 25 de Septiembre y calle Miami.

Los almendros se encuentran muy próximos a la entrada al parque por la calle Alcalá, junto el metro de Suances. Pero no son los únicos árboles que se pueden ver. También hay olivos, eucaliptos, pinos, plataneros e higueras. Aunque cuando llega esas fechas, los protagonistas indiscutibles son los almendros y es lo que hace que muchos madrileños se acerquen a disfrutar de la belleza de los almendros en flor y de su exquisito aroma.

Además, el parque tiene un estanque, un invernadero, un pequeño palacete de principios del siglo XX, la llamada Casa del Reloj, pero a los que no se puede entrar, y un par de molinos – pero no como los del Quijote de Consuegra, sino como los de Estados Unidos-.

Precisamente son esos molinos, que fueron traídos desde América para explotar unos pozos de agua que encontraron cuando estaban acondicionando el jardín en 1920, los que dan nombre al parque.

Molino en la Quinta de los Molinos

En origen, la Quinta de los Molinos era una finca de propiedad privada. Pertenecía al conde de Torres Arias, que se lo regaló a un concejal del Ayuntamiento de Madrid en 1920, a César Cort Botí, que también era arquitecto y que diseñó un jardín mediterráneo. Cuando este edil murió, quedó semiabandonado hasta que en 1980, se cede la mayor parte al Consistorio, que lo rehabilita y lo abre al público. Se puede visitar de manera gratuita. Su horario de apertura es amplio, de 6.30 a 22.00 horas.

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Cómo llegar
  • Dirección: Calle Alcalá, 527. Madrid
  • Metro: Línea 5, parada de Suances
  • Bus: 77, 104, 105, L5

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