Aprovechando que el puente de San José que teníamos, decidimos coger carretera y manta y escaparnos por ahí. El destino elegido fue Tarragona, la antigua ciudad romana de Tarraco. De aquel pasado romano, quedan en pie muchos vestigios que se pueden visitar como el Anfiteatro y el Circo.

Llegamos por la tarde-noche, así poco pudimos ver ese día. Nos alojamos en el apartathotel Alexandra, en Rambla Nova, en el centro de Tarragona. Está muy bien, y no solo por la ubicación.

La habitación es grande y dispone de una pequeña cocina equipada con un minifrigorífico y utensilios parar comer, y una mesa. En vista de esto, decidimos que esa noche cenaríamos y al día siguiente desayunaríamos en la habitación. Así que salimos en busca y captura de algún comercio de alimentación donde hacer un poco de compra. Y tuvimos suerte, muy cerca hay un par de tiendas así. Tras un pequeño paseo para ubicarnos, nos recogimos pronto. Al día siguiente era sábado y teníamos que ver toda la ciudad.

Por cierto, Rambla Nova es un paseo relativamente nuevo. Fue inaugurado a mediados del siglo XIX y enlaza el Paseo de las Palmeras, que lleva este nombre precisamente por la cantidad de árboles de esta especie que tiene, y finaliza en la Plaza Imperial Tarraco. A lo largo de paseo, hay numerosos edificios y casas de estilo modernista.

Sábado, 20 de  marzo

El día estaba gris, había un poco de neblina y amenazaba lluvia. Antes de ir en busca de la oficina de turismo para hacernos con la información de qué ver en la ciudad, fuimos hasta el final de la Rambla Nova, donde hay un mirador que se llama el Balcón del Mediterráneo, desde donde se ve una bonita panorámica del mar Mediterráneo, como su propio nombre indica. En días claros, al parecer se puede llegar a ver incluso las Baleares.

Anfiteatro romano de Tarragona
Anfiteatro romano de Tarragona

La mañana la íbamos a dedicar a visitar la antigua Tarraco. De camino a la oficina de turismo, donde pediríamos un mapa para saber qué ver, por el Paseo de las Palmeras, nos topamos con el Anfiteatro Romano.

Para visitar los diferentes monumentos de Tarragona tienes dos opciones: o compras cada entrada por separado (que creo recordar que son 2-3 euros) o te compras un bono que te sirve para ver casi todas las atracciones menos la catedral y los museos y que cuesta 10 euros. Compensa mucho más escoger esta segunda opción que es lo que hicimos nosotros.

Qué ver en la antigua Tarraco

El Anfiteatro Romano está bastante bien conservado. Se edificó entre los siglos I y II d.C. a extramuros de la ciudad y a la orilla del mar, en la playa del Miracle. Era un lugar destinado a espectáculos populares como luchas de gladiadores, cacerías de fieras o incluso para dar el martirio de los cristianos.

En su zona central se conservan los restos de una basílica del siglo VI que se levantó en memoria del obispo de la ciudad Fructuoso y los diáconos Augurio y Eulogio que habían muerto precisamente en el Anfiteatro. En el siglo XII sobre la basílica se levantó una iglesia románico-gótica. Finalmente, en el siglo XVII-XVIII, se convirtió en convento de Trinitarios.

De allí salimos a la oficina de turismo y con nuestro plano en la mano nos dirigimos al siguiente punto de interés: el Circo y Pretorio romano, construidos en el siglo I d.C, por mandato del emperador Domiciano. Se encuentran entre Rambla Vella y la plaza del Rei.

El Circo era el lugar destinado a las carreras de carros y espectáculos similares. Se supone que es uno de los mejor conservados de, aunque su estructura permanece oculta bajo los edificios del siglo XIX.

Pretorio en la antigua Tarraco de Tarragona
Pretorio

Junto al circo se ubica el Pretorio, una torre que permitía el paso desde la ciudad baja hasta el Foro Provincial. En el siglo XVI se convirtió en palacio de los reyes de la corona catalanoaragonesa y después fue prisión. Lo mejor del Pretorio es subir hasta arriba y disfrutar de las vistas de la ciudad desde lo alto.

Al salir del Pretorio por la Plaza del Rei, justo al lado, está el Museo Arqueológico. En el bono, no está incluida la entrada a este museo. Saliendo por la plaza de Rei, te encuentras de lleno en la zona medieval de Tarragona, que es donde pasaríamos parte de la tarde.

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