En todos nuestros viajes, si hay algo que no falta nunca eso es una guía de viaje de Lonely Planet, además de mi cámara de fotos, claro está. Son muy prácticas, con mapas y con mucha información para el que viaja por libre, como solemos hacer nosotros. Y desde hace un tiempo, los papas viajeros contamos con una herramienta para motivar a los peques cuando organizamos un viaje: Mi Primera Lonely Planet.

¿Qué son Mi primera Lonely Planet?

Pues son algo parecido a una guía de viaje para los más pequeños de la casa. Están pensadas para niños entre 8 y 12 años. Y son ideales para que los pequeños viajeros se vayan interesando en el destino que van a visitar con sus padres. Y digo que son algo parecido a una guía de viaje porque no son realmente guías al uso, como bien se explica en las primeras páginas: «Esto no es una guía de viajes… Y mucho menos es un libro para padres». Aquí no encontraremos rutas detalladas de lo que ver en una ciudad, ni lugares donde alojarse o donde comer.

En realidad, Mi Primera Lonely Planet son unos libros muy curiosos, llenos de imágenes, fotos y dibujos en los que se cuenta de manera muy amena algunos detalles de la ciudad en cuestión como anécdotas, datos curiosos, historias raras y divertidas cuya finalidad principal es despertar el interés de los niños.. Ojeando las que han caído en mis manos, me parecen superdivertidas y cuentan cosillas muy interesantes y creo que pueden ser un elemento esencial para implicar a los viajeros más menudos en el destino al que se va a viajar.

De momento, no hay un amplio catálogo de destinos como ocurre con las guías que usamos los mayores, aunque cada vez hay más: de Roma, París, Nueva York, Londres, China, Estados Unidos, Berlín y Barcelona.

Estas nos guías me parecen geniales para fomentar la pasión por los viajes entre los niños. Ya me habría gustado que existieran cuando yo era niña. Recuerdo los tediosos viajes hasta llegar al destino. Con lo que me gustaba leer, seguro que estos libros me habrían hecho más ameno el trayecto hasta nuestro lugar de destino.

Nota: Este post ha sido posible gracias a Lonely Planet.

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