Bañada por el mar Báltico, Gdansk es una preciosa ciudad portuaria polaca, conocida por ser la capital del ámbar. Nosotros tuvimos la oportunidad de conocerla en una escapada de dos días y medio en Semana Santa.
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Qué ver en Gdansk
El casco viejo de Gdansk no es muy grande, por lo que se puede recorrer bien a pie y se pueden ver sus principales puntos de interés turístico en poco más de una mañana, aunque si quieres realizar algunas visitas a museos, necesitarás un día entero o incluso día y medio.
Nosotros dedicamos día y medio, pero nos sobro tiempo porque desconocíamos que en Gdansk, al ser Semana Santa, gran parte de los sitios turísticos estarían cerrados o con un horario muy limitado.
De hecho, nos pasó que fuimos a ver el Museo de la Segunda Guerra Mundial el Sábado Santo, y resultó que ese día, al igual que el Domingo de Resurreción y el Lunes de Pascua no abría sus puertas.

Nos dio rabia no poder visitarlo porque teníamos mucho interés en ver este museo ya que Gdansk tuvo un papel importante en la Historia reciente, pues fue el lugar donde comenzó la Segunda Guerra Mundial el 1 de septiembre de 1939, con el bombardeo de los alemanes a Westerplatte.
Entonces no se llamaba Gdansk, sino Dánzing, y era una ciudad semi-autónoma con una gran población alemana, por lo que Adolf Hitler quería anexionarla a Alemania. De hecho, tras el bombardeo, la ciudad fue anexionada al Tercer Reich y en 1945 sufrió una destrucción casi total por parte de las tropas soviéticas.
Tras la guerra, volvió a ser de Polonia y fue reconstruida por completo. Y aunque ahora vemos una reconstrucción, se trata de una ciudad preciosa que bien merece la pena visitar.
Recorriendo la Ruta Real
Iniciamos la visita a Gdansk en la Puerta Alta (Brama Wyżynna), un imponente edificio renacentista, construido en el siglo XVI, que servía como entrada principal de la ciudad. En la actualidad alberga un pequeño museo sobre la historia de la ciudad y una oficina de información turística.

Detrás de la Puerta Alta y antes de adentrarnos en el casco viejo, se encuentra la Torre de la Prisión y Cámara de la Tortura, que fue construida en el siglo XIV. Se puede visitar por dentro y subir a la parte superior de la torre, desde la que hay, dicen buenas vistas, pero estaba cerrado por Pascua.
Desde la Puerta Alta comienza la llamada Ruta Real, que era el camino que seguían los reyes polacos cuando visitaban Gdansk. Este camino pasaba luego por la Puerta Dorada, y recorría la calle Długa (Calle Larga) y Długi Targ (Mercado Largo), y terminaba en la Puerta Verde (Zielona Brama) junto al río Motława.
Como los reyes, nosotros vamos a seguir esta Ruta para visitar la ciudad. Justo enfrente de la Puerta Alta, está la Puerta Dorada, construida en el siglo XVII, y por la que accedemos al casco viejo. Es un bonito arco, adornado con esculturas que simbolizanla paz, la libertad, la riquea, la fama, la concordia, la justicia, la piedad y la prudencia.

A lo largo de la calle Dluga, encontramos un montón de casitas de colores, antigua casas burguesas. Entre los edificios en esta calle, está el Ayuntamiento (Ratusz Główny), con su imponente torre. Es un edificio del siglo XIV, que se puede visitar, pero lo encontramos cerrado por Pascua. A la torre se puede subir, pero solo abre en temporada alta.
A continuación encontramos la Corte de Artus, del siglo XIV, lugar de reunión de los comerciantes y miembros de las capas altas de la sociedad. Su gran influencia en la vida comercial y política de la ciudad era tan importante, que aquí se emitían y anunciaban nuevas leyes. Su interior se puede visitar, pero también estaba cerrado por Pascua. Dicen que reunía también a los seguidores del legendario Rey Arturo. Delante de la Corte de Artus, nos encontramos la bonita fuente de Neptuno.
Al final de la Ruta Real está la Puerta Verde (Brama Zielona), que está considerada como una de las más antiguas de la ciudad y que fue antigua residencia de los reyes polacos. En la actualidad alberga el Museo Nacional.

La calle más bonita de Gdansk
Después seguimos por la calle Mariecka, que está considerada como una de las más bonitas de Gdansk. Destaca por sus casitas adosadas de fachadas góticas, sus farolas de hierro forjado y su pavimento adoquinado. En ella, hay numerosas joyerías especializadas en ámbar.
Esta calle conecta con la imponente Basílica de Santa María, que está considerada como la iglesia de ladrillo más grande del mundo. Merece una visita por varias razones: entre ellas su reloj astronómico, que es del siglo XV, y el espectacular Juicio Final de Hans Memling (1473), una de las obras maestras de la pintura flamenca.
Además, tiene una torre a la que se puede subir y contemplar la ciudad desde lo alto… Para llegar a lo alto de la torre, hay que ascender 400 escalones. El precio de la entrada a la torre es de 20 zt los adultos y 10 zt los niños. Aunque las vistas son chulas, no nos gustó especialmente porque en la torre había muy poquito espacio y estaba demasiado lleno, hasta el punto que parecía el metro en hora punta.

Continuamos hacia la Gran Armería, un bonito edificio ejemplo del manierismo holandés, construido como depósito municipal de municiones.
Junto al río Motlawa
Después nos dirigimos a la ribera del río Motlowa, donde encontramos también la puerta–grúa (Stary Żuraw) del siglo XV, en ladrillo y madera que servía antiguamente para la descarga de los barcos y reparación de sus mástiles. Hoy contiene una parte del Museo Marítimo.
Cabe recordar que Gdansk formó parte de la Liga Hanseática, una red comercial medieval de ciudades mercantiles que nació desde Alemania y que controló el comercio marítimo del norte de Europa durante cinco siglos.

Cruzamos por el puente movible a la Isla de los Graneros (Wyspa Spichrzów), donde podemos encontrar numerosos restaurantes, y desde la que se ve una preciosa estampa de la ciudad. Ese puente es accesible a los peatones 25 minutos cada hora. Luego otros 25 minutos es accesible para los barcos y los otros 10 minutos se usan para moverlo.
Qué más ver en Gdansk
Cruzamos a la isla de los Graneros, para contemplar la ciudad desde esa zona y también para ir a tomar algo al rooftop Sassy. Es un buen lugar para tomar algún cóctel y contemplar el casco viejo desde lo alto.
Seguimos hacia el letrero de neón con el nombre de la ciudad: Gdansk, ubicado muy cerca de la Filarmónica de Gdansk y la noria. La noria tampoco estaba en funcionamiento. No sabemos si por ser Pascua o porque los días que estuvimos en la ciudad había muchísimo viento.

Otra de las visitas que se pueden hacer es al Museo del Ámbar, que se ubica en el Gran Molino, y donde se puede saber del papel que tiene el ámbar en esta ciudad y sobre su proceso de formación.
Cerca del Museo del Ámbar está la Iglesia de Santa Brígida, del siglo XIV y que tiene un imponente altar de ámbar. Lleva ese nombre porque alberga las reliquias de Santa Brígida.
Otra posibilidad es descubrir Gdansk subido a un buggy eléctrico o hacer un free tour.
Qué ver en los alrededores de Gdansk
Gdansk forma parte de lo que se conoce como Trójmiasto, una triciudad compuesta también por Gdynia y Sopot. Así que en uno de los días de nuestra escapada decidimos coger un coche de alquiler para visitar esas otras dos ciudades.
Gdynia es la más joven entre las ciudades de Triciudad porque nació en 1926, por lo que este año está celebrando su centenario. En la visita, nos centramos en la zona portuaria, donde se puede ver el Gran Velero Dar Pomorza, que fue construido en 1909 y el destructor ORP Błyskawica – que es el más viejo destructor del mundo.

Sopot es pequeña y es conocida por ser una ciudad balnerario. Destaca su Muelle, que es el más grande de madera de Europa. Merece la pena subir al faro de Sopot, que es muy bonito y desde el que se tienen unas vistas muy bonitas del muelle y de la ciudad. La entrada cuesta 10 zt los adultos y 8 zt los niños.
Luego paseamos por la calle de Bohaterów Monte Cassino, llena de restaurantes, cafés y tiendas. Entre los lugares destacados que se pueden ver está la Casa Torcida (Krzywy Domek), que alberga un centro comercial, el Museo de las Ilusiones, un restaurante con terraza y la Radio Muzyka Fakty FM y también una cafetería.

Otra visita que merece la pena hacer es al castillo de Malbork, pero nosotros no fuimos porque al ser Semana Santa tenía un horario reducido de apertura, y no nos dio tiempo a ir. Pero si no es tu caso, puedes visitarlo en esta excursión desde Gdansk.
Cómo llegar al centro de Gdansk
Nosotros volamos con Wizz Air, que tiene vuelos directos desde Madrid. Pero hay más compañías de bajo coste que vuelan también desde otras ciudades españolas.
Para llegar del aeropuerto al centro de la ciudad, hay varias formas:
- Bus 210: cuesta 4,80 zt (1,15€) y en unos 40 minutos llega hasta el centro, hasta Gdańsk Dworzec Główny PKP. Al salir del aeropuerto, verás que hay varias paradas de buses, e incluso dos con el número 210, pero la que va al centro es la que está más próxima a la terminal. La otra va a Port Lotniczy. También hay buses nocturnos, el N3, que hace un recorrido similar.
- Tren: es una opción más rápida, pues tarda una media hora. La estación está enfrente de la terminal. Pero no va directo al centro. Van hasta la estación de Gdansk-Wrzeszcz, y ahí habría que hacer transbordo y cambiar a otra línea que vaya hacia Gdańsk Glówny (el centro histórico). Los trenes también conectan con Sopot y Gdynia. Esta opción es más cara que el bus.
- Taxi o transporte privado: es la opción más cara, pero las más cómoda y la más rápida de todas y en unos 15-20 minutos estarás en el centro de Gdansk.

Dónde alojarse
Nosotros nos alojamos en el Six Suites Old Town. Es un alojamiento muy céntrico, al lado de la Armería, y a pocos pasos de Długi Targ y de la basílica de Santa María, y que nos gustó mucho, salvo por un detalle.

Y es que no tiene ascensor y a nosotros nos tocó la habitación en la tercera planta. No tiene recepción, o al menos nosotros no vimos a nadie los días que pasamos allí. Se accede con código. Limpian todos los días la habitación y te ponen el primer día botellitas de agua.
Nuestra habitación era triple, amplia, con cama de matrimonio y cama individual. Tenía hervidor y reponían de café y tés todos los días. Tres noches nos costaron 298 €.




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